Del maestro a un alumno…
Publicamos un relato del Maestro con una alumna de Periodismo, donde evoca recuerdos y percepciones que queremos compartir con nuestros lectores.
Juan Carlos Pallarols: Orgullo Argentino
por Micaela Muñoz
Tuve la agradable experiencia de entrevistar al Maestro Orfebre Juan Carlos Pallarols, un emblema nacional a la hora de hablar de la orfebrería

Entrevista en el Taller de San Telmo
Micaela Muñoz: Me encuentro con Juan Carlos Pallarols, un emblema argentino. Podríamos decir que hoy por hoy es el orfebre más famoso e importante de nuestro país, que tal Juan Carlos, cómo le va?
Juan Carlos Pallarols: Muy bien Micaela
MM: Bueno, me alegro. Vamos a empezar hablando de sus inicios, ¿qué es lo que lo llevó a usted a elegir este oficio?
JCP: No se si elegí el oficio, o el oficio me eligió a mí. Me inicié siendo muy chiquito, tendría 3 o 4 años cuando ya, por lo menos en aquella época, los chicos teníamos necesidad de hacer cosas, de trabajar, de dibujar. Mi abuelo se había retirado hacía unos meses de la vida intensa del taller porque había quedado viudo y ya mi papá estaba al frente del taller, así que se dedicaba a enseñarme cosas del oficio, pero a través del juego. Utilizando madera, hojalata, digamos los recortes de madera que quedaban de la sección de carpintería, las hojalatas que quedaban de los envases de latas de sardinas, de duraznos al natural, o de aceite, y usando esos materiales él me enseñó a hacer los primeros autitos, las primeras casitas, cajitas, carritos. Y así sin darme cuenta, después de varios años de hacer estas prácticas, jugando, descubrí que estaba trabajando. Pero no tomé consciencia real de esa diferencia, y siempre digo un poco en chiste, pero muy en serio, que aún hoy no sé la diferencia: si dejé de jugar o empecé a trabajar. Creo que sigo jugando como cuando aprendía con el abuelo y mi papá.
MM: ¿Podemos decir entonces que es la gran herencia familiar que usted recibió?
JCP: Sí. El mejor legado, lo mejor que me pudieron dejar como herencia, porque gracias a este oficio bendito, he podido viajar por todo el mundo, he tenido reconocimiento en todos los países donde la platería es una disciplina importante, he podido exponer en América del Norte, América del Sur, Europa, Japón, muchísimos lugares. Y eso gracias a mi trabajo. La pregunta que me suelo hacer con más frecuencia cuando me encuentro recibiendo un premio en un escenario importante, con gente muy importante (como cuando he estado con Papas o Reyes) me digo a mí mismo en ese momento, como si me estuviera mirando a un espejo: “¿Qué hago acá?” “¿Qué estoy haciendo yo acá?, y la respuesta es: “Bueno, estoy acá porque gracias a mi trabajo me han hecho una invitación especial”. Justamente ayer me lo preguntaba en la cena de ASDRA, la Asociación de Chicos con Síndrome de Down, con la que trabajo hace muchos años en forma de colaboración. Estaba en la mesa principal frente al escenario y me preguntaba: “¿Qué hago acá?, hubiera preferido estar en una mesa lateral, mirar todo el espectáculo. Estaba poblado de gente importante y yo me preguntaba eso: “¿Qué hago acá?”. Y bueno, es eso… mi trabajo me ha llevado por mil caminos fantásticos.
MM: Es un reconocimiento muy importante y se debe sentir muy bien, el hecho de que lo reconozcan donde vaya y el rol tan importante que cumple a nivel nacional, porque es realmente el emblema nacional, nos representa en todo el mundo y para nosotros es un honor como argentinos.
JCP: Yo soy uno de los argentinos, que represento a la Argentina cuando viajo exponiendo; pero hay muchos argentinos muy notables, mucho más notables que reconocidos en distintos lugares del mundo.
MM: Es muy humilde de su parte reconocerlo.
JCP: No… Yo sé que lo que hago lo hago bien, y que si no sale mejor es porque no puedo, o no me da mi capacidad, porque cuando hago algo pongo el alma para que sea lo mejor, como si estuviera compitiendo con el título del mundo.
MM: Juan Carlos, en la actualidad usted se encuentra recorriendo el país realizando el cincelado del bastón presidencial, ¿nos podría comentar brevemente de qué se trata y la participación que tienen los ciudadanos?
JCP: En 1983, cuando me convocan para hacer el primer bastón de mando, me dan un modelo que era de estilo europeo, con esmalte, con caña de malaca, todo de oro, con una guarda clásica a modo de decoración, y yo lo cambié por un bastón de diseño nacional, con materiales totalmente argentinos, siguiendo el estilo de lo que hoy es la platería argentina o del Río de la Plata. Ese bastón fue rechazado por el gobierno que salía, precisamente por el Capitán Scilingo y yo le dije que no, que de ninguna manera iba a hacer el bastón de estilo europeo porque no me parecía propio para un país republicano, ya en crisis económica, porque no respondía ni por los materiales ni por los símbolos a la República Argentina. Entonces presente el diseño del bastón nacional, el bastón argentino y lo hice de todas maneras, traté de conseguir prensa, lo mostré en muchos lugares y hasta que llegó la noticia al Dr. Alfonsín, que ya había sido electo presidente; me llamó por teléfono y me dijo que aceptaba ese bastón, que era el que iba a usar, porque le parecía mucho más propio que el otro de estilo europeo, pero que el no podía hacer nada para la entrega del bastón,ya queue la organizaba el gobierno saliente. En este caso el Almirante Arosa, Jefe de la Casa Militar y el que se ocupaba de todas las tramitaciones era, justamente, el Capitán Scilingo. Así que bueno, me pareció un orgullo y una responsabilidad muy grande hacerlo yo solo, y lo compartí con muchos amigos. Mucha gente se sumó en la construcción, en cincelar el bastón de mando, y llegamos en aquel momento a mil, mil y pico de personas. Tal vez, con mucha suerte, dos mil personas, pero fue algo muy rápido. Después de eso, cuando ya tuve que hacer el bastón que recibió el Dr. Menem, seis años después, lo organicé un poquito mejor y empecé a recorrer ciudades. Lo que me interesaba era que los chicos del colegio tomaran consciencia de la importancia de la elección, para que un país pueda vivir en democracia, aprender a votar, a apreciar el beneficio de tener elecciones cada cuatro años como es ahora. Y así poco a poco fuimos aumentando. Este año le dediqué casi todo un año a la construcción del próximo bastón de mando, ya mucho más organizado con la colaboración del IPES, que es el Instituto de Promoción de la Economía Solidaria: a ellos le pareció un acto muy democrático y me están acompañando. Me ayudan a organizar, a pagar los gastos y así hemos podido recorrer muchísimos más lugares y podemos decir con orgullo que hemos pasado los dos millones de personas. Son más de treinta mil, cuarenta mil kilómetros. Hemos estado en Jujuy, en Córdoba, en Santa Fe, en Entre Ríos, en San Juan, en el sur, en Santa Cruz, en Neuquén, en Río Negro, en un montón de provincias y nos faltan todavía, que lo vamos a hacer hasta diciembre. Vamos a Mendoza la semana que viene. Cuando termine diciembre va a ser un año, porque empecé el año pasado en diciembre en Rosario. La gente siente un orgullo muy grande porque pueden participar de algo tan importante. Ellos son parte de algo y repiten: “_Entonces el diez de diciembre cuando vea en televisión que el nuevo Presidente levante el bastón, puedo decir que trabajé ahí” Y la respuesta es: “_Sí, es el bastón que va a tener”. Lo importante es la participación, formar parte de algo, formar parte de la historia.
MM: Ojalá se siga fomentando lo que Usted dice, porque es primordial para que todos lo valoremos.
JCP: La educación. Creo que de la única manera que el país va a crecer, a mejorar año a año, es si aumentamos la educación, si mejoramos cada vez más los programas educativos. Es importante que se invierta en tecnología y educación.
MM: Por último, un detalle que no podemos dejar pasar, ¿podríamos decir que el lugar donde está situado su taller está relacionado de alguna manera con sus antepasados?
JCP: Esta es una larga historia: voy a empezar por decirte que no creo en las casualidades. Creo en las causalidades. Esta casa la compré porque sentía un atractivo. Empecé a trabajar en la feria, que iba a durar cuatro semanas y ahora ya dura cuatro décadas. Ni bien la vi, dije esto me gusta, me gustaría que fuera mi casa, sentí esa atracción. No pudo ser en el primer momento, pero a los meses el Señor que vivía acá, que era un Señor italiano me dijo que necesitaba vender para irse a Italia… Y así me hice de esta propiedad, hace ya cuarenta y dos años. Al tiempo, la mamá del que se convirtiera en el gran amigo de mi vida, que se llamaba Oscar Campi (ya fallecido), me dice: “¿Usted sabe que yo nací en San Telmo?”, entonces le pregunté: “¿Dónde vivía?”. Y me contestó: “En la esquina de Humberto Primo y Defensa, una casa que tiene tantos balcones, que da a la plaza, que abajo hay un almacén, mi papá traía cosas de Italia y las vendía ahí, en ese almacén de ramos generales”. Así que descubrimos que la mamá de mi gran amigo había nacido acá y cuando cumplió ochenta años le festejamos el cumpleaños en mi casa, vinieron todos los vecinos, algunos todavía se acordaban del antiguo dueño, no de esta señora que se había ido cuando era chiquita.
También, en el año 1986, me invita el Presidente Pujol a visitar Cataluña, Barcelona precisamente, me llevaron a conocer los talleres que había tenido mi abuelo y donde había nacido mi papá. Era la antigua calle de Las Carretas y la calle Alta de San Pedro. Enfrente de la casa donde nació mi papá, está el Palacio de la Música de Barcelona. Ahí me dí cuenta que yo en Buenos Aires había comprado una casa que estaba frente a la Plaza de las Carretas, esquina Alta de San Pedro. Por eso te digo, no creo en la casualidad, sino en la causalidad. Ciento cincuenta años después, compré un lugar que tiene la misma denominación. Tal vez ese atractivo que sentía por la casa (me parecía que tenía que ser mi casa) debía ser porque inconscientemente percibía esas cosas. Pero ya entraríamos en un terreno mágico que lo dejo librado a la imaginación de cada uno…
MM: Le agradezco de corazón por haber sido tan amable de recibirme en su taller, gracias por darme la posibilidad de conocer el bello mundo de la orfebrería y brindarse conmigo de la mejor manera. Ojalá nuestros caminos sigan cruzándose a lo largo de la vida, fue causalidad que Usted me atendiera el teléfono y accediera a que lo entreviste, casi sin previo aviso. Muchas gracias nuevamente. Con afecto. Micaela.




